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Mi historia: de cabina al club de las cabinas rentables
De esteticista “de toda la vida” a cabrearme con el sistema
El clic en una feria de Madrid
Soy esteticista desde siempre.
Si miro atrás, solo me recuerdo así: en cabina, trabajando pieles, tratamientos y aparatología.
Pero en una feria de Madrid, en 2017, algo me hizo cambiar el enfoque para siempre.
Vi la misma aparatología, aparentemente igual, con diferencias de precio de hasta cuatro veces más. Ahí me di cuenta de lo poco formadas que estamos en la parte económica y de lo fácil que es que se rían de nosotras: mismas aparatologías, discursos bonitos, números inflados… y nosotras poniendo el cuerpo, el trabajo y el riesgo.
EL CLIC EN UNA FERIA DE MADRID
Me lié la manta a la cabeza, pedí tres equipos de importación y, cuanto más veía, más me enfadaba. Todo el mundo parecía vivir muy bien gracias a nosotras… menos nosotras.
Comerciales, distribuidores, empresas… todos con su parte controlada, mientras muchas esteticistas invertían a ciegas, sin saber realmente qué compraban, cuánto valía de verdad o cuánto tardarían en recuperarlo.
Exploté y me enfadé con el mundo
Me lié la manta a la cabeza, pedí tres equipos de importación y, cuanto más veía, más me enfadaba. Todo el mundo parecía vivir muy bien gracias a nosotras… menos nosotras.
Comerciales, distribuidores, empresas… todos con su parte controlada, mientras muchas esteticistas invertían a ciegas, sin saber realmente qué compraban, cuánto valía de verdad o cuánto tardarían en recuperarlo.
Nace el club de las Cabinas Rentables
De la rabia a la rentabilidad… Y mi necesidad de generar un cambio en el sector.
A partir de ahí empecé con una idea muy clara: hacer un cambio de mentalidad en el sector.
Fui probando, equivocándome, corrigiendo y mejorando, hasta que por fin nació el Club de las Cabinas Rentables. El objetivo es sencillo y a la vez muy profundo: que nuestras cabinas sean rentables de verdad, a partir de compras lógicas y negociadas, no de lo que el comercial decida, ni de las modas del momento, ni del marketing que te la intentan colar, ni nada de nada. Que NOSOTRAS elijamos. Que podamos vivir de ello sin que nadie nos vea la cara.
No dejes que te vean la cara vendiéndote aparatología a precio de millón
Hoy mi forma de trabajar es muy clara: busco aparatología, la compro, la pruebo en mi propio centro y, si tiene un precio razonable y ofrece buenos resultados, entonces te la recomiendo.
Siempre pasa por mis manos primero. No trabajo con inflados, ni con promesas vacías, ni con equipos que no haya testeado yo antes. Eso significa que, cuando algo llega a ti desde el Club, ya ha pasado por filtro real de uso, resultados y números. Para ti, el riesgo se reduce al mínimo.
Por eso creé
El método CCR
De toda esta experiencia —del cabreo, de las pruebas, de los aciertos y de los errores— nació el Método CCR, la forma estructurada que utilizo hoy para acompañarte: primero entendemos tu negocio y tu realidad, luego decidimos con criterio si tiene sentido invertir, después implementamos equipo + formación técnica y comercial, y finalmente trabajamos juntas la rentabilidad en tu centro.
Si quieres ver cada fase con detalle, puedes hacerlo en la página del Método CCR.